Boca está feliz

El Xeneize logró la hazaña: venció 1 a 0 a Gimnasia en una
Bombonera repleta y gritó campeón gracias al empate de River
por 1 a 1 contra Atlético Tucumán. Tévez, autor del gol del
campeonato dijo en pleno festejo: “Es una de las alegrías más
grandes que me dio el fútbol”.

El estadio Alberto J. Armando palpitó por la obtención del título
69 para las vitrinas del club, con festejos que se extendieron por todo
el país hasta largas horas de la noche. No era para menos, el equipo
de Miguel Ángel Russo acababa de consagrarse, arrebatando en la
última fecha el festejo a su clásico rival. Pero antes sufrió, y mucho.
La noche arrancó a puro festejo y aliento para el equipo. Y
también para el invitado especial de la noche: Diego Armando
Maradona volvió a pisar la Bombonera y, luego de varias polémicas
por cómo sería recibido, se le entregó una plaqueta y una ovación de
toda la 12. Instantes después, empezó el partido. El equipo local fue
protagonista desde el principio y generó algunas chances claras de
gol, como un cabezazo de Soldano que Broun despejó del primer palo.
Pero con el correr de los minutos, y con noticias del partido de River
que bajaban de las tribunas, el nerviosismo se fue adueñando del
equipo de la rivera.

El segundo tiempo arrancó con la misma tónica, con el Xeneize
manejando el juego pero impreciso por momentos, y el Lobo empezó a
aprovechar los espacios de contra. De hecho uno de los sustos de la
noche se dio cuando Contín recibió en la medialuna del área, luego de
una salida defectuosa entre Zambrano y Salvio, y sacó un remate muy
fuerte y alto que Andrada despejó con una volada impresionante. El
arquero fue uno de los pilares del equipo que lograría reponerse, junto
con Campuzano, Pol Fernández y Carlos Tevez. Fue justamente el
Apache quien, unos minutos después, recibió de su amigo Wanchope
Ábila y sacó un remate desde afuera del área tan fuerte que venció las
manos del arquero tripero. Y rompió las gargantas de millones de
bosteros en todo el país, que veían el sueño cada vez más cerca.
Los 15 minutos finales duraron años para todos los Bosteros,
que gritaban y escuchaban por la radio que el Ruso Zielinski lo hacía
de nuevo, que otra vez amargaba al equipo de núñez en un momento
clave. Y más allá de algún que otro sobresalto (un cabezazo de
Agudelo cerca del palo), Boca manejó el final hasta que llegó la
consagración. El estadio entero bramó, gritó, lloró, saltó. El pueblo
azul y oro festejó gracias a sus 10: Román, tomando decisiones claves
afuera de la cancha y Tevez, ejecutando desde adentro. Por eso, una
vez mas, Boca está feliz.

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