EL CONTROL DESCONTROLADO

Aforos que no se cumplen, desbordes en lo organizativo como en materia de seguridad, gente que salta las filas y deja a otros hinchas genuinos afuera. Un primer fin de semana con público que dejó mucha tela para cortar más por lo malo que por lo bueno, y que hace dejar un gran llamado de atención para hinchas y encargados de los manejos del fútbol.

El pasado 21 de septiembre, con los albores de una primavera que tenía apenas unas horas de vida en este 2021 y debido a las bajas de casos de COVID 19 en la República Argentina, la Ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, anunciaba una serie de medidas vinculadas a aperturas de espectáculos masivos en el que el 50% del aforo estaba permitido. Esa mañana, el hincha genuino del Fútbol de nuestro país se ilusionaba con volver a ver a sus equipos tras más de 500 días.

Esto venía a colación tras la famosa Prueba Piloto que se hizo en el Estadio Monumental el día 9 del mismo mes, cuando 21.000 privilegiados (un 30% de la capacidad del recinto) vieron la goleada de la Selección Argentina Campeona de América 3-0 ante Bolivia, con tres goles de Lionel Messi, vuelta olímpica y fiesta post partido incluida. Los famosos vistos buenos de los Ministerios de Salud, Seguridad y Deportes y la propia Asociación del Fútbol Argentino hicieron posible el regreso, que se vio un tanto dilatado tras la derrota aplastante del Gobierno Nacional en las PASO y en el que las reuniones clave tuvieron que posponerse debido a esos días tormentosos.

“Los eventos masivos, todos, incluyendo los partidos de fútbol, se habilitan con un 50% de aforo. Ahora el trabajo, como se hizo en el partido piloto de Argentina-Bolivia, es un trabajo y mesa conjunta con Seguridad, Deportes, la Asociación de Fútbol Argentino y en este caso con la Liga y por supuesto en todas las categorías, y también con cada una de las jurisdicciones. En el caso de Argentina-Bolivia trabajamos con Seguridad de Ciudad de Buenos Aires y evaluamos el protocolo, la prueba piloto. En función de eso es trabajar para definir los requisitos que es lo que informamos. El 1 de octubre se habilita y en las reuniones que tengamos veremos qué se va a necesitar y los pasos a seguir para informarlos en conjunto con Deportes y Seguridad también”, destacó la Ministra en Conferencia.

A partir de allí, las grandes preguntas: ¿Cómo evaluarán los clubes quienes entran y quienes no? ¿Será por antigüedad de asociados? ¿Premiarán a los que se portaron bien y pagaron su cuota durante la pandemia? ¿una o dos dosis de vacunas? ¿Pedirán PCR?. Recién menos de 24 horas antes del primer encuentro con público todas las dudas se disiparon: Una dosis de vacunas por lo menos para los mayores de 18 años y tramitar un certificado (Volvemos) con el que se habilita el ingreso, mas la entrada o el carnet.

El famoso viernes 1 de Octubre llegó: La Liga Profesional, la Primera Nacional, la B Metropolitana, la D y el Federal A fueron las primeras categorías en recibir gente en sus estadios ese día. Y era el momento de ver la emoción de los hinchas que estuvieron un año y medio sin ver a sus equipos. Hubo casos muy especiales de aficionados que sus equipos salieron Campeones en Pandemia (Las dos Copas internacionales de Defensa y Justicia y la Copa de la Liga de Colón) o verlos al fin en otra divisional (Sarmiento y Platense).

Pero el caso que no queríamos ver para nada era aquellos que olímpicamente saltaron las reglas establecidas y dejaron ciertas dudas a la hora de ver sus estadios repletos. Cinco casos fueron los más resonantes: en Buenos Aires, Vélez (vs. Independiente) y River (Superclásico ante Boca); en Córdoba (Belgrano ante Riestra), Tucumán (San Martín vs. Gimnasia de Mendoza) y Santa Fe, por nombrar algunos.

Las primeras imágenes de la polémica llegaron ese mismo viernes: Belgrano fue tendencia no solo por su triunfo ante los del Bajo Flores 1-0, sino por la cantidad de gente presente en el Julio César Villagra y en el que pareció exceder ese 50 porciento. En la capital mediterránea, una fiscalía actuó de oficio para realizar las investigaciones pertinentes y la institución de Barrio Alberdi se defendió presentando un comunicado alegando que cumplió con los requisitos.

Ante el DNU nacional publicado 24 horas antes de la fecha del partido, donde se permite un aforo del 50%, el Departamento de Socios activó 13.273 chips a socios/as para el acceso al estadio, y no se vendieron entradas al público en general, esto último firmado en el informe del veedor de AFA”, aseguró el documento que fue subido a las redes oficiales del Club. El pasado 7 de Octubre, por orden del Fiscal José Mana, se realizaron allanamientos en el Estadio y en la sede social.

El Sábado y el domingo, llegaron el turno de los partidos trascendentes de la fecha de Primera, ambos disputados en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Primero, lo sucedido en el Estadio José Amalfitani y casi 24 horas después, en el Estadio Monumental. En la semana, tras haberse jugado los partidos correspondientes, la Fiscalía Especializada en Eventos Masivos de la Capital de la República, a cargo de Celsa Ramírez, quien abrió una investigación de oficio para determinar si hubo incumplimiento del decreto presidencial sobre las restricciones por el coronavirus.

Finalmente, los presidentes de Vélez (Sergio Rapisarda) y de River (Rodolfo D’Onofrio) fueron imputados por violar el Artículo 205 del Código Penal, que prevé penas de entre seis meses y dos años de prisión para quien viole “las medidas adoptadas por las autoridades competentes para impedir la introducción o propagación de una epidemia”.

El lunes, para cerrar un fin de semana en donde el regreso del público a los espectáculos se llevó todas las imágenes (sean emotivas o no tanto), en Tucumán, La Ciudadela recibió al local San Martín, que jugó un partido clave ante Gimnasia de Mendoza. El aforo permitido era de 15.000 personas, pero los videos y las fotos que llegaban desde el Jardín de la República parecían decir otra cosa.

El encargado de seguridad del Club Ciruja Juan Rafael Jiménez había presentado una denuncia el mismo lunes del partido, ya que durante el cotejo había observado que en los ingresos 4, 5 y 6 habían detectado entradas falsas, vendidas en las calles adyacentes al recinto. Ante esta situación, decidió realizar la notificación para que las autoridades pertinentes hagan su trabajo. Y así fue: el viernes 7, la Municipalidad de la Capital Tucumana resolvió la clausura del reducto de la calle Bolívar, pero le dio crédito de 72 horas a la institución para presentar un descargo.

Ese mismo lunes, la Ciudad de Santa Fe vibró con el primer encuentro de local con gente de Colón tras haber ganado la Copa de La Liga en mayo. Tras varios días en donde una gran cantidad de hinchas sabaleros fueron a asociarse para no perderse la fiesta del Campeón, el cupo del aforo estaba cubierto (unos 20000 espectadores), pero igualmente se rompieron las reglas.

Dos datos a tener en cuenta de la previa del encuentro: se registraron serios incidentes en la Puerta 1 del Brigadier López, en donde hinchas presuntamente sin entradas tiró una reja, provocando heridas a seis policías. Uno de ellos sufrió una fractura en una de sus piernas y debió ser trasladado al Hospital José María Cullen. Además, muchos socios que tenían su lugar asegurado se quedaron afuera y con bronca.

Al día siguiente, el subsecretario de Seguridad Preventiva de la provincia, Diego Llumá, denunció que durante el partido hubo un dirigente en el interior que dialogaba con los barrabravas liderados por Orlando “Nano” Leiva, quienes le comunicaban sus requerimientos de ingresar a la cancha. El funcionario aseguró que se trata de una persona que pertenece a la comisión directiva y que se encargaba de “transmitir a la policía las exigencias de corte criminal que hacía Nano Leiva”. Si, otra vez la connivencia entre dirigentes y Barras.

Ante estos acontecimientos, el Ministro de Turismo y Deportes Matías Lammens hizo saber una advertencia: Esto no puede volver a suceder y si pasa habrá sanciones para los clubes y vamos a evaluar volver atrás con la medida (de tener público en estadios)”. Además, el ex presidente de San Lorenzo anunció que “Tenemos la información de que no se pidió la aplicación en los controles y que en partidos puntuales directamente no se controló nada”. Desde el Estado Nacional se hicieron eco de las flagrantes fallas organizativas, pero el propio Gobierno organizó unas horas después un acto político en el Estadio de Nueva Chicago, en el barrio porteño de Mataderos, ante 40.000 personas.  Celsa Ramírez, la fiscal que imputó a Rapisarda y D’Onofrio, intervino de oficio y dispuso el allanamiento y la clausura de la cancha, lo que fue concedido por el juez Javier Alejandro Buján. SURREALISTA, PERO FUE ASÍ.

Ante estos ejemplos (y otros que dejé afuera para no aburrir, porque siempre salta el que te acusa de moralista), me quedan varias preguntas por hacer. ¿Qué hicieron este año y medio los clubes para poder rever el tema de los ingresos al Estadio? ¿Por qué se actúa de manera tan improvisada? Si esto estaba por ocurrir ¿Por qué no lo pensaron de antemano? ¿Por Qué hay dirigentes que actúan de nexos para hacer que su gente salte la fila y otros que religiosamente pagaron su cuota no puedan estar?

Este fin de semana, tendremos también otros partidos con público. Esperemos que esta vez se cumpla todo a rajatabla y que todo lo que esperamos por mucho tiempo no retroceda por un par de imbéciles de traje que no pueden organizar ni un cumpleaños de 15 y por un par de imbéciles del paraavalancha que solo pretenden hacerse los héroes por saltar un molinete.

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