ESTRELLA ROJA: EL ÚLTIMO GRITO DETRÁS DE LA CORTINA

En un momento en el que el Mundo vivía convulsionado y en reconstrucción debido a la caída del Muro De Berlín en 1989 y en el que Yugoslavia vivía sus últimos años como una Nación unida, apareció un equipo que hasta hoy sigue dentro de la historia grande del fútbol mundial por la forma en que llegó a lo más alto, a pesar de sus contratiempos.
El Fudbalski Klub Crvena Zvezda Beograd (o en español, Fútbol Club Estrella Roja de Belgrado) nació el 4 de marzo de 1945 en la capital del actual territorio de Serbia. Es el club más laureado del País, con 27 títulos de Liga y 22 de Copa. Su fundación se dio gracias a que los miembros de la Comunidad Liga Infantil Antifascista decidieran formar una sociedad de jóvenes de la cultura física, en plena posguerra. Dos clubes de la Capital fueron disueltos por jugar durante el conflicto bélico: el SK Jugoslavia y el BSK. El club nuevo sumó jugadores del primer equipo mencionado y tomó sus instalaciones, hasta sus colores rojo y blanco.


En 1953 gana su primer torneo nacional de Liga y en 1957, participa de su primera incursión europea: la Copa de Campeones. Se quedaría afuera en Cuartos de Final, a manos del Manchester United. El partido de vuelta jugado en Belgrado sería tristemente célebre porque fue el último de los Diablos Rojos antes de la Tragedia de Munich, el 8 de Mayo de 1958, donde murieron 23 personas, entre ellos 8 jugadores.
Ese año 1958 gana su primera Copa Internacional oficial, la Mitropa, que se disputaba en las pretemporadas veraniegas. Allí empieza a surgir una de sus figuras excluyentes: Miljan Miljanic, que jugaría hasta 1966. Desde allí, pasa a ser entrenador del primer equipo, forjando un equipo puramente de la cantera y dejando huellas en su país, de la mano del extremo izquierdo Dragan Dzajic.
Tras esa era, Miljanic se va y llega Gojko Zec, que estuvo cuatro temporadas en el Club, donde ganó tres ligas y llegó a una final continental organizada por UEFA por primera vez.


En la Copa UEFA 1978-79, eliminó al Arsenal y West Bromwich Albion (ambos de Inglaterra) y al Hertha Berlín de Alemania Occidental. En la Final, se midió ante el Borussia Mönchengladbach, que había llegado desde 1973 a 1980 a cinco finales continentales (la anterior, la Copa de Europa ante Liverpool, que la pierde) y venía de jugar la Final de la Copa Intercontinental de Clubes ante Boca (donde también fue derrotado). En la ida, disputada en el Estadio Estrella Roja (También llamado “Marakaná” en honor al Estadio de Río de Janeiro, por su parecido y porque allí entraban 110.000 espectadores) igualaron 1-1, pero en la vuelta disputada en Dusseldorf cayeron 1-0 con un penal dudoso y perdieron su gran chance. Zec se va en 1986 y desde la dirigencia del Club, se empezaron a forjar cambios radicales desde la gestión: buscaban trascender al Estrella Roja más allá de los límites de Yugoslavia, en Fútbol y también en el Básquet, los dos deportes más populares en esos lares. Por eso contratan como Mánager a Dragan Dzajic, uno de sus máximos ídolos como jugador y también como Director Técnico. Apenas llegó, dijo que en cinco años, los balcánicos llegarían nuevamente a los primeros planos continentales. En esas cinco temporadas, Estrella Roja ganó cuatro ligas. Además, en ese tiempo llegaron y surgieron jugadores de la talla de Dragan Stojkovic, Borislav Cvetkovic, el croata Robert Prosinecki, el macedonio Darko Pancev, el rumano Miograd Belodedici, Dejan Savicevic, Vladimir Jugovic y Sinisa Mihajlovic, entre otros nombres. Es decir, la mayoría era la base de la Selección de Yugoslavia que disputó el Mundial de Italia en 1990 y cayó por penales en Cuartos de Final en Florencia ante la Argentina de Carlos Bilardo, Diego Maradona y compañía. Pero Europa se le venía negando. En el medio de esto, La Cortina de Hierro del Muro de Berlín se caía y otro mundo parecía que se estaba asomando.
La Champions League de 1990/91 fue la de la vuelta de los equipos ingleses a la competencia, después de la sanción impuesta por la UEFA debido a la Tragedia de Heysel (Bélgica) en 1985, donde 39 hinchas (en su mayoría, de la Juventus) murieron a causa de una avalancha provocada por “Hooligans” del Liverpool y ultras del conjunto turinés en la previa de la Final. En la previa, había tres equipos que picaban en punta para llevarse “La Orejona”: el Real Madrid de “La Quinta del Buitre” (con Emilio Butragueño a la cabeza), el Bayern Munich (con la base del equipo alemán Campeón del Mundo en Italia) y el Olympique de Marsella (con Jean Pierre Papin como su máxima estrella, que a los meses sería Balón de Oro).


En silencio y con un fútbol de alto nivel, Estrella Roja empezó a escalar peldaños y pasar fases. En Octavos de Final, sacó al Glasgow Rangers y en Cuartos al Dynamo Dresden, de Alemania Oriental (en lo que sería la última participación de los equipos pertenecientes bajo esa denominación), después que los simpatizantes de este último generen disturbios provocando la suspensión del cotejo de vuelta. En Semifinales, debía enfrentarse al Bayern Munich. En la ida, disputada en el viejo Estadio Olímpico de la capital bávara, fue victoria yugoslava 2-1, dando un verdadero batacazo. La vuelta, en Belgrado, parecía fácil. Pero fue todo lo contrario: hasta el minuto 90, el Bayern ganaba 2-1 y llevaba la serie al alargue, pero un tanto en contra del defensor alemán Klaus Augenthaler en el descuento puso el 2-2 y le dio el pase a los locales a su primera Final de Champions.
El 29 de mayo de 1991, en el Estadio San Nicola de Bari (Italia), se dio la gran definición del torneo ante el Olympique de Marsella. Por el fútbol desplegado por ambos, pintaba para ser una final con muchos goles, pero terminaron igualados 0-0 en los 120 minutos. Además, la disputa por el trofeo tenía su costado morboso: Dragan Stojkovic, esa misma temporada, pasó del conjunto serbio al de la Costa Azul Francesa y entró faltando ocho minutos para el cierre del tiempo suplementario. Al no sacarse ventajas, llegó el turno de la lotería de los penales.


En la definición, Stojanovic paró el último disparo y Pancev tenía la gran chance de asegurar el título. Con un gran remate, puso el 5-4 final, dándole así su primer título continental. Estrella Roja tocaba el cielo con las manos. Yugoslavia tocaba el cielo con las manos. Al fin podía trascender futbolísticamente hablando, ya que la Selección había sido subcampeona de la Eurocopa dos veces y al Partizan (clásico rival del Estrella Roja) se le negó el festejo en la Copa de Europa de 1966, cayendo ante el Real Madrid. Mientras la euforia del fútbol se hacía presente en los Balcanes, la guerra interna empezaba a asomar apenas un mes después de este logro: Eslovenia declaró su independencia y esto terminó por resquebrajar a todas las repúblicas dentro del territorio. Lo que parecía algo que unía a todo el País, en poco tiempo generó una guerra intestina que aún todavía tiene sus coletazos. Además, en lo que respecta al fútbol, esto afectó al país, ya que esta generación de jugadores era la mejor y podía dar aún más muestras de su potencial.
La Guerra de Los Balcanes desarticuló al equipo e hizo que sus cracks se fueran de su país: Savicevic pasó al Milán, Pancev al Inter, Mihajlovic a la Roma y Jugovic a Sampdoria. Por su parte, dos figuras recalaron en España: Prosinecki pasó al Real Madrid y Belodedici al Valencia. A pesar de eso, en Diciembre de 1991 ganaría la Copa Intercontinental en Tokio al derrotar 3-0 al Colo- Colo de Chile, mientras que en la defensa de su título continental, cayó en Semifinales ante la Sampdoria de Italia. Vale recordar que por la Guerra Civil, debió hacer las veces de local fuera de su país.


Desde el desmembramiento de Yugoslavia, en el plano nacional (ya en Serbia) sigue siendo el más ganador, pero desde que se implementó la SuperLiga en 2006, conquistó sólo cinco títulos, dos menos que su rival, el Partizan. Pero internacionalmente ya no sería lo mismo. Se rescata en 2018 un triunfo 2-0 como local en fase de grupos de Champions frente al Liverpool que después sería Campeón de Europa. Aunque el Estrella Roja volvió a jugar en varias ocasiones competencias continentales, no pudo repetir una actuación tan rutilante como en aquellas épocas. El equipo era la clara muestra del decaimiento de la zona debido a la posguerra civil: en 2012, el Vice Primer Ministro de Serbia, Aleksandar Vucic, salió a anunciar que el Estado se iba a hacer cargo de los casi 60 millones de Euros de deuda del club mientras que su Presidente Vladan Lukic renunciaba a su cargo. En la actualidad, lidera la Superliga Serbia, va por su sexto título local y hay un argentino entre sus filas: el ex volante de Instituto de Córdoba Mateo García.


Aunque su época de gloria pasó y con la bronca de haber crecido más culpa de una guerra interna e inexplicable (como todas las Guerras) en lo que era Yugoslavia, la Estrella Roja no se apaga. La leyenda sigue en pie por Serbia y hoy busca ser otra vez protagonista, soñar a lo grande y creer nuevamente que los milagros son posibles.

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