LA NOCHE DE SU MAJESTAD

El genio, figura y emblema de la Selección Nacional Lionel Messi jugó un verdadero partidazo en una excelente actuación del campeón de América, metió un hat trick para llevarse la pelota y batir sus propios records. Argentina consiguió un triunfo importante para obtener el pasaje directo a Qatar y estar de nuevo en una cita mundialista. La próxima fecha, el jueves 7 de octubre ante Paraguay en Asunción.

Los Campeones de América se reencontraron con el público después de un año y medio sin presencia de hinchas en los estadios, y nuevamente en el Monumental tras 4 años sin presentaciones de la Selección Argentina. Las emociones no se hicieron esperar, en un nuevo partido clasificatorio para el próximo Mundial después de obtener la Copa América. La figura del equipo fue Lionel Messi, su magia se desplegó por toda la cancha al ritmo de los energéticos aficionados, que apoyaron sin cesar al equipo de Leonel Scaloni.

El dominio de Argentina se marcó desde el inicio de juego. A los 13 minutos del primer tiempo, el genio frotó la lámpara, encaró por el medio, enganchó para tener mejor perfil con el pie izquierdo y la colocó en un palo. A partir de este golazo el elenco argentino manejó el partido a disposición, mantuvo la posesión de la pelota y era el equipo que más gravitaba, para encontrar un ataque de Bolivia hay que remontarse al minuto 43 cuando Vaca mandó el balón por arriba del travesaño tras el achique de Musso. Este ataque nació por una mala salida de los defensores argentinos: Pezzella y Otamendi. Sin embargo, los albicelestes se quedaron cortos en el resultado ya que hubo numerosas chances netas de gol, pero no hubo eficacia en la definición.

En la segunda mitad hubo un nuevo comienzo de una Argentina dominante y convincente, a pesar de los intentos tenues del conjunto del altiplano de manejar el esférico durante el primer cuarto de hora, no supieron como administrarlo y todo intento sucumbía por faltas de ideas. Con el partido controlado por el equipo nacional, apareció el genio Lionel Messi que volvió a frotar la lámpara, en una gran asociación con Lautaro Martínez. Ambos construyeron una jugada perfecta, que culminó con un enganche hacia su derecha y definir en la puerta del cuadro menor, al palo derecho del guardameta boliviano Carlos Lampe. El campeón de América ganaba por 2 a 0 en 64 minutos de juego y quedaba mucho por recorrer. Argentina continúo con el mismo criterio desde el minuto 0, con velocidad, con toque, con juego asociado y proyección, hubo lugar para un gol más ante un rival que la pasó mal, el distinto y figura Lionel Messi se encargó de poner el 3-0 definitivo después de un rebote de Lampe que le atajó un misil a Leandro Paredes y sentenciar el encuentro.

La Selección Argentina jugó un partidazo, que invita a soñar para lograr grandes anhelos y seguir por la senda de la búsqueda constante de la gloria. La obtención de la Copa América fue uno de los pergaminos que tanto deseaba el pueblo futbolero, esa inyección de ánimo se dejó ver en el partido contra Bolivia, el estirpe de este equipo se vio en todo el certamen continental y ese impulso notorio es el que puede llegar a tener incorporado este equipo después del gratificante logro.

Todavía queda un camino para recorrer de acá hasta el comienzo del Campeonato Mundial de Qatar. La clasificación está cada vez más cerca, pero el objetivo ahora cambia y se dirige rumbo a ese trofeo deseado que se lo ve a distancia. A poco más de un año para que arranque la Copa del Mundo, esa inyección anímica tiene que fluir, para llegar con confianza y firmes de lo que se va a buscar. Estas características dejan en evidencia el buen juego, las ganas y el espíritu de esta selección comandada por Lionel Messi, un jugador que se sacó el peso de no salir campeón y ahora juega con soltura y despliegue, todo lo que pasa en la cancha es supervisado por él y su jerarquía lo hace batir récords como ser el máximo goleador de selecciones nacionales con 79 goles. De Bolivia, absolutamente nada, atrás quedó esa camada de jugadores que lograron clasificar al Mundial 1994, tan atrás como sus anteriores actuaciones en 1930 y 1950, un equipo débil y un entrenador en la cuerda floja como César Farías.

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