La suspensión más insólita de la historia

Corría el año 1990, ahí por el 4 de noviembre se jugaba otra fecha de nuestro querido fútbol argentino más precisamente el Torneo Apertura que recién se creaba. Un partido que atrajo a mucha gente fue el de la Fecha 12 entre Vélez y San Lorenzo en el José Amalfitani, un encuentro que quedaría para la historia por su suspensión demás insólita. El conjunto de Liniers peleaba el campeonato y busca seguir arriba en cambio El Ciclón venia de capa caída y necesitaba remontar por eso arranco bastante bien, atacando y demostrando gran juego, sin embargo, la primera pelota fue a parar a la hinchada justamente azulgrana, estos no devolvieron el balón y tuvieron que jugar con otra. En la mitad de la primera etapa devuelta el esférico fue a parar al mismo lugar, ¿qué paso?  Si se quedaron con la pelota una vez más es por eso que se puso a disposición otra más. Pero a los 40 minutos de juego el arquero de San Lorenzo, Miguel Ángel Salinas atajo un balón que fue directamente a parar a la misma hinchada y si adivinaron otra vez sopa, la misma nunca volvió. Es por eso que el árbitro Juan Bava se cansó y decidió suspender el encuentro por faltas de pelotas, si realmente insólito. Pero la pregunta es cómo fue que se suscitó esta situación y es que el club local decidió solamente aportar tres balones algo que el colegiado reclamo sin embargo Vélez hizo caso omiso terminando en la decisión unánime del árbitro en suspender el encuentro. Algunos dudan que ese haya sido el motivo verdadero pero los que estuvieron presentes ese día les queda claro que fue por eso dando por hecho la postergación más insólita en la historia del fútbol. El partido reanudo el 12 de diciembre e igualaron 0 a 0 y si esta vez los equipos no se robaron las pelotas, pero si jugaron bastante mal y lo dejaron ver a ojos del público. En ese campeonato el Fortín quedaría tercero y este partido fue bisagra en la tabla que tarde y temprano tendría a Newell’s Old Boys como campeón tras ganarle a Boca la final del torneo. 

Foto de portada cortesia de Museo Jacobo Urso.

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