LA VIDA DEPORTIVA EN AFGANISTÁN, EN PELIGRO

Tras la caída de la República Democrática, los exilios y la angustia. El pueblo afgano vuelve a vivir una pesadilla que se repite una vez más, el Talibán, que ya estuvieron en el poder desde 1996 hasta 2001 y sembró el terror en la ciudadanía.

Hablar de Afganistán representa un verdadero dilema para aquellos que quieren reflexionar sobre la situación actual de un país que vive envuelto en guerras desde mucho antes del conflicto  con los soviéticos en 1979, para ser exactos la raíz del conflicto comenzó hace 274 años cuando nace el Imperio Durrani en 1747 un estado monárquico fundado por la dinastía Sah Durrani y sus descendientes que estableció el poder en el país asiático durante 76 años hasta su caída en 1823. A partir de allí, empezó una etapa negra del país que a pesar de formar un Reino, Emirato, República Socialista y la última que fue Democrática nunca pudo establecer un Estado viable. En consecuencia, Afganistán se convirtió en uno de los Estados fallidos presentes en el mundo como Somalía o Eritrea en donde la barbarie es moneda corriente todos los días. El contexto histórico comienza con las invasiones británicas que controlaban todo el indostán y la expansión del Imperio Ruso convirtieron al país afgano en un estado colchón que no podía establecer un orden nacional por continúas guerras tribales o civiles que solo aportaron división y significó un beneficio para las tropas extranjeras.

Con el correr del tiempo, la injerencia fue por parte de la URSS, tras una invasión sin éxito, los Muyahidines (hoy en día el Talibán) lograron una victoria contundente que recuerda la paliza que sufrieron los británicos dos siglos atrás, a pesar de este triunfo, el fundamentalismo islámico se hizo fuerte y el objetivo era claro, imponer un Estado Islámico basado en la Sharia o Ley Islámica que presenta duras restricciones a la sociedad y representa el verdadero comportamiento del Islam y golpea de lleno a la mujeres que no pueden desarrollarse en libertad.

El Buzkashi, el deporte nacional afgano

En el plano deportivo también es difícil explicar con pocas palabras la problemática que sufre un atleta afgano y ni hablar si es mujer. En principio se sabe que Afganistán no es un país con éxitos deportivos, ni siquiera en el cricket, un deporte popular en esa región del planeta que fue implantado por las tropas británicas al conquistar ese territorio. Sin embargo, el deporte nacional es una variante de lo que en Argentina se lo conoce como pato, pero con reglas totalmente diferentes y de valor ancestral, el “Buzkashi” es la disciplina que consiste en dos equipos de jinetes que juegan en un terreno de dos kilómetros de longitud, no poseen vestimenta diferenciada y son aparentemente formados por conocidos. El objetivo es hacerse del “Boz”, una cabeza decapitada de una cabra, ubicada a cierta distancia de los jinetes, estos deben ir a buscarla para llevarla hasta un banderín ubicado en el fondo del campo de juego y volver con la cabra en la mano para depositarla en el mismo lugar. Al no contar con árbitros todo esta permitido, lo cual lo convierte en una práctica violenta y sanguinaria que la multitud que asiste al evento vitorea cuando un chapandoz (jinete) cae al suelo y los choques descontrolados que suelen ocurrir. El ganador se gana el respeto de sus adversarios y recibe una suma de dinero como premio. Este extraño deporte es oriundo de Uzbekistán, país vecino de Afganistán, se lleva a cabo todos los viernes en la capital Kabul y no está permitido el acceso a la mujeres. Con el regreso del régimen talibán, toda práctica deportiva queda suspendida por tiempo indeterminado. 

El Comité Olímpico Nacional de Afganistán se creó en 1920 pero se oficializó recién en 1936 con el reconocimiento oficial del Comité Olímpico Internacional, esta inserción le permitió al país competir por primera vez en los JJOO de Berlín 1936 y a partir allí participó en 15 ediciones de verano. Afganistán se ausentó en Helsinki 1952, Montreal 1976, Los Ángeles 1984, Barcelona 1992 y Sidney 2000, en este último evento fue descalificado por el COI por la discriminación sistemática hacia la mujer, se le prohibió participar y se reincorporó en 2002 después de la caída del Talibán. Los acontecimientos más destacados son la única participación de Afganistán en un torneo olímpico de fútbol, fue en Londres 1948, el Juego Olímpico donde más atletas presentó en la historia con un total de 31 deportistas todos varones y participaron en balompié y hockey sobre césped, su único partido fue por la ronda premilinar ante Luxemburgo, que ganó el partido 6-0 y dejó afuera a los afganos. En hockey compitieron en el Grupo B, derrotaron 2-0 a EE.UU, empate 1-1 frente a Suiza y sufrieron una dura derrota 8-0 ante Gran Bretaña y en consecuencia se quedaron eliminados. En Melbourne 1956 volvieron a formar parte del torneo olímpico de hockey sobre hierba, seis jugadores que estuvieron presentes en la capital inglesa 8 años atrás formaron parte del plantel que solo logró un triunfo 2-0 nuevamente a EE.UU y un par de derrotas. 

Con estos antecedentes deportivos hay uno que es el más significativo en la historial del deporte afgano, se trata de un héroe nacional como lo es Rohullah Nikpai, un prácticante de taekwondo que logró subirse al podio en los Juegos Olímpicos en dos oportunidades y representa las únicas dos medallas que logró Afganistán en toda su historia y fueron de bronce. Los hitos tuvieron como escenario en Beijing 2008 en donde compitió en la categoría -58kg y en Londres 2012 donde lo hizo en -68kg. En la capital china venció en el combate por el bronce al español Juan Antonio Ramos por 4-1 para que un deportista afgano se suba al podio por primera vez, cuatro años más tarde repitió la hazaña y la bandera de Afganistán volvió a estar presente en el podio olímpico. La pelea decisiva fue contra el local Martin Stamper, el asiático se impuso 5 a 3 y entre lágrimas de emoción, ganó otro bronce para la alegría de todo un país.

Rohullah Nikpai, Medalla de Bronce en Taekwondo en Beijing y Londres

Entre los deportistas más destacados se encuentran la atleta olímpica Kamia Yousufi y el nadador Fahim Anwari. Ambos portaron su bandera patria en la ceremonia inaugural de Tokio 2020. Por el lado de la primera,  ella tiene 25 años, nació en Irán pero sus padres son originarios de Kandahar, ciudad sureña de Afganistán, es velocista de atletismo en los 100m llanos y compitió en Rio 2016 y Tokio 2020, es poseedora del récord nacional y en los recientes JJOO mejoró su marca personal. En tanto, el nacido en Kabul, de 22 años, se convirtió en la primera nadadora afgana de la historia en participar en los recientes Juegos Olímpicos de Tokio y es dueño del récord nacional. Por el regreso de los talibanes, él y su familia tuvieron que escapar a Irán.

Kamia Yousufi , atleta Afgana

La vida en Afganistán es difícil para cualquier habitante de ese país que quiera progresar, para un deportista la apuesta es arriesgada, la escasez de recursos para entrenar y formarse, el bajo presupuesto y la calidad de vida juegan en contra. Esta situación afecta a la mayoría de los deportes donde hay una buena cantidad que ni siquiera se practican, en el caso del fútbol tiene su liga doméstica fundada recién en 2016 y las posibilidades de crecimiento será posiblemente a largo plazo. Es complejo pensar e imaginar un escenario tan descentralizado que muestra este país desde hace mucho tiempo, el presente indica que un régimen atroz como el Talibán vuelve a mostrar sus prácticas antideportivas y sin contemplaciones con sus propios compatriotas.

El fundamentalismo islámico está tan difundido en esta región que ni siquiera se piensan proyectos deportivos como en otros ámbitos, la vida se rige en los preceptos más severos del Islam que determina y rige el comportamiento de las personas. Es imposible imaginar que la Selección de fútbol de Afganistán pueda jugar sus partidos de eliminatorias para el mundial en la capital del país, cuando en la primera toma talibana en el poder el Estadio Nacional de Kabul era utilizado para ejecuciones públicas, la barbarie está presenta a diario en un país que no contempla la paz y parece no encontrarla. El deporte como las demás instituciones afganas corren peligro de su existencia en un país desesperado que no encuentra la salida hacia la prosperidad. 

2 comentarios en “LA VIDA DEPORTIVA EN AFGANISTÁN, EN PELIGRO”

  1. Maximiliano Omar Crosta

     El objetivo es hacerse del “Boz”, una cabeza decapitada de una cabra, ubicada a cierta distancia de los jinetes, estos deben ir a buscarla para llevarla hasta un banderín ubicado en el fondo del campo de juego y volver con la cabra en la mano para depositarla en el mismo lugar.

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