MALDITO CRUZ AZUL

Una historia de Fútbol que tiene mucho de increíble, que se le puede atribuir a la mala fortuna y hasta otros suelen ver más allá, pensando que algo o alguien fue el que comenzó esta mala racha. Una maldición de más de dos décadas, que ni sus propios hinchas pueden explicar a qué se debe, pero las teorías suelen aparecer cada tanto.

El Club Deportivo Cruz Azul nació el 23 de mayo de 1927 en el Estado de Hidalgo, al norte de la Ciudad de México, cuando un grupo de cooperativistas de la fábrica cementera del mismo nombre firmaron un acta, ya que los empleados querían jugar al Fútbol y al Béisbol, dos deportes muy populares en el país.

Plantilla actual del Cruz Azul

A principios de la década del 70, “La Máquina Cementera” se trasladó de la Ciudad de Jasso a la Capital de la República, ya que buscaba tener trascendencia nacional e internacional. Hasta esa mudanza, ya había ganado dos títulos en la Primera División en el año 1969 y en 1970.

Cruz Azul pasa a ser local en el mítico Estadio Azteca a partir de 1971 y su popularidad empieza a ganar terreno y codearse con los otros tres gigantes del país: América y Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México (de la Capital) y Chivas de Guadalajara (Estado de Jalisco). Además, llegan rutilantes figuras al equipo, como, por ejemplo, el arquero argentino José Miguel “el Gato” Marín, que había sido campeón en Vélez tres años antes. Su compañero, el delantero Carlos Bianchi se iba a sumar, pero su pase se cayó. Otras contrataciones fueron el delantero paraguayo Eladio Vera y el chileno Alberto Quintano.

Estadio Azul (Donde hace de local el Cruz Azul)

Desde allí, el equipo iba a ser una verdadera máquina, haciendo honor a su apodo. Esa década iba a ser la mejor de su historia, ya que sumó cinco campeonatos nacionales (1971-72, 1972-73, 1973-74, 1978-79, 1979-80) y tres Copas de Campeones de CONCACAF (1969, 1970 y 1971).

El último campeonato del equipo afincado en el Distrito Federal data de 1997. Ese torneo se lo gana a León, en doble Final y definiendo como visitante en el Estado de Guanajuato. El tanto ganador lo hizo uno de sus ídolos históricos, el delantero Carlos Hermosillo, con la cara ensangrentada y batiendo al guardameta argentino Ángel David Comizzo. Desde allí, comenzaría su declive inesperado.

Al año siguiente, el Club decide hacer una ampliación a la Ciudad Deportiva de La Noria, donde entrena el primer equipo, para tener más espacio e instalaciones más cómodas. Sin embargo, esto le llevó a ocupar una parte del Panteón Xilotepec, a espaldas del complejo. Ahí comenzaron a surgir las teorías, desde la aparición de una niña vestida de blanco por las noches y todo tipo de espectros llamativos. Crease o no, los hinchas propios y de otros clubes, ponen a este momento como el del quiebre.

A esto se le sumó la mudanza del Azteca al Estadio Ciudad de Los Deportes (rebautizado Estadio Azul) en el año 1996, en el que el equipo nunca pudo dar una vuelta olímpica como local en los 22 años en el que estuvo allí.

En 1999, ocurrió el primer eslabón de la maldición: el Cruz Azul llegó a la Final del Torneo de Invierno con el Pachuca, que había ascendido hace un poco más de un año. En esa definición, tenían todo para ganar, ya que definían en su casa. Pero todo se derrumbó en el alargue y con Gol de Oro. El tanto del argentino Alejandro Glaría le dio el primer título en Primera a los Tuzos y toda la amargura para la hinchada cementera.

En el año 2001, consiguió su primera participación a la Copa Libertadores de América. Fue líder de su grupo con 13 puntos, dejando segundo al Sao Caetano de Brasil, al Defensor Sporting de Uruguay y al Olmedo de Ecuador. Después, dejó en el camino a verdaderos colosos de Sudamérica como Cerro Porteño de Paraguay, River Plate y Rosario Central de Argentina, ganándose el respeto del hincha de estos lares y disputando una Final nada más y nada menos que ante el Boca Juniors Campeón de América y del Mundo, dirigido por Carlos Bianchi. En la ida, jugada en el Estadio Azteca, los Xeneizes ganaron con un tanto de Marcelo Delgado, pero en la vuelta, disputada en La Bombonera, los mexicanos ganaron 1-0 con gol de Francisco Palencia. En los penales, el colombiano Oscar Córdoba fue enorme y, sumado a la mala puntería azul, le dio el Bicampeonato a los de la Ribera. Otra vez se le escapaba un campeonato, pero la gran actuación opacó todo tipo de opiniones malintencionadas.

Antes del siguiente momento en el eslabón maldito del equipo Azul, hubo actuaciones en el plano local bastante flojas y hasta pésimas: sobresale entre ellas la del Torneo Apertura 2004, en el que cosechó 16 puntos, al igual que Dorados de Sinaloa y Tecos de Guadalajara, quedando antepenúltimo por diferencia de gol.

En 2008, los hinchas de la Máquina estaban convencidos de que era su año. Pero el final iba a ser el mismo, y por partida doble. Primero, en el Clausura, llegó a la Final ante el Santos Laguna. Perdió como local en la ida 2-1, mientras que el 0-0 en Torreón le terminó dando su tercer título a los de la Comarca Lagunera.

Cruz Azul tras la derrota en 2008

Después, en el Apertura, se iban a dar varios factores insólitos que desembocaron en otra decepción. Su rival fue el Toluca y en la ida, los rojos ganaron 2-0 en el Estadio Azul. Tuvo que ir a jugarse el todo por el todo en el Estadio Nemesio Diez, y lo hizo bien: en los 90 minutos reglamentarios, consiguió el 2-0 para forzar los penales, gracias a los tantos de Alejandro Vela y Julio César Domínguez. Era el dominador del partido y hasta tuvo chances de anotar el tercero, hasta que ocurrió una jugada que iba a ser bisagra: el defensor de los Diablos José Manuel Cruzalta embistió de manera violenta al volante César Villaluz dentro del área, sacándolo inconsciente de la cancha en ambulancia. Desde allí, la carrera prometedora del Campeón Mundial Juvenil Sub 17 con la Selección Mexicana en 2005 no fue la misma. Para colmo de males, el árbitro Roberto García Orozco no cobró la infracción, el encuentro fue a los penales y Toluca dio la vuelta olímpica.

Cortesía Televisa

2009 tuvo también lugar a la continuación de esta mala fortuna Cruzazulina. Esta vez, fue por el Torneo Apertura, cuando debió jugar la definición ante Rayados de Monterrey. En la ida, disputada en la Capital del Estado de Nuevo León, los Azules se iban en ventaja 3-1 al entretiempo, pero se derrumbó en la segunda etapa, ya que los locales vencieron 4-3. En la vuelta, en la Ciudad de México, los de Monterrey ganaron 2-1 y otra vez los dejaron con las manos vacías.

Hasta 2013 tuvimos que esperar para volver a ver al equipo cementero en una Final. Y del otro lado, estaba el equipo más popular del país, el América. Este club es el que más títulos ganó y es manejado por el gigante de las comunicaciones Televisa. Además, tenía que definir en el Estadio Azteca, la casa de las Águilas. Era una final muy difícil, pero no imposible.

En la ida, disputada en el Estadio Azul, fue triunfo del local 1-0, gracias al tanto del argentino Cristian “Chaco” Giménez. El Cruz Azul había ganado de local en su casa en una final por última vez en 1997, el año de su última vuelta. Todo parecía encaminarse, pero debía ir al Coloso de Santa Úrsula.

En la vuelta, ante una lluvia torrencial en la Capital mexicana, la visita anotó el segundo tanto de la serie, gracias a un remate del colombiano Teófilo Gutiérrez y la vuelta estaba muy cerca. Esto, sumado a que el América tenía un jugador menos desde el primer cuarto de hora por la expulsión de Jesús Molina. Todo iba bastante tranquilo hasta que, como por arte de magia u obra y gracia del destino, el vía crucis azul iba a seguir.

En el minuto 88 de partido, el colombiano Aquivaldo Mosquera puso el 1-1 para el equipo americanista, después de un centro desde el sector derecho que el defensor mandó al fondo del arco. Casi sin proponérselo, el local iba por la heroica. Y así fue: cuando se jugaba el segundo minuto de los tres de adición, un córner desde la izquierda fue conectado por el arquero del América Moisés Muñoz y desató la locura de sus hinchas, ya que ese tanto le permitía ir a los penales. Esto desmoralizó totalmente a los jugadores cementeros, que en la tanda fallaron dos remates (uno gracias a una atajada de Muñoz) y el titulo se quedó en casa. Fue calificada por la prensa azteca como “la madre de todas las cruzazuleadas”. Tan cerca, tan lejos.

Después de este terrible tropezón, este equipo pudo tener algunas alegrías. Después de haber perdido dos veces consecutivas en 2008 y 2009, en 2014 fue Campeón de la Concachampions, al vencer en la Final al Toluca. Este logro lo hizo clasificar al Mundial de Clubes FIFA de Marruecos (aquella que Real Madrid venció al San Lorenzo de Edgardo Bauza en la Final) y tuvo una actuación bastante pálida, perdiendo por goleada ante los Merengues 4-0 y ante el modesto Auckland City de Nueva Zelanda el partido por el tercer puesto. Además, se quedó dos veces con la Copa MX, la segunda en importancia del país (2013 y 2018) y con la Supercopa de México, al vencer al Necaxa, en 2018.

Justamente, en ese año, quisieron hacer todo lo posible para dar la vuelta olímpica de una vez por todas y cortar la mala racha. En el plano institucional, la dirigencia tuvo la idea de que el equipo vuelva a ser local en el Estadio Azteca como en sus tiempos de gloria y salir del Estadio Azul (¿será por tildarlo de mala suerte?). La otra, más vinculada a las creencias: una Bruja llamada Zulema había llegado hacia el Centro Deportivo de La Noria para realizar un trabajo de limpieza, ya que había constatado que en 1997 alguien le hizo una maldición, justo el año del último título local. Esta “limpia” (como le dicen en México) no se hizo dentro del campo, sino que lo tuvo que realizar en las puertas, ya que los dirigentes le habían prohibido su entrada.

La bruja Zulema

En el Apertura, Cruz Azul era imbatible en su nueva casa. Habían ganado gran parte de sus partidos de la fase regular, quedaron primeros y definían siempre de local, con resultados positivos. Pero quedaba la Final, y otra vez asomaba la última gran sombra negra, el América.

La ida había terminado sin tantos. La Máquina tenía una enorme chance ante su gente y continuar con su invicto en casa. Hasta en la puerta de ese Templo del Fútbol Mundial vendían camisetas con la leyenda “Cruz Azul Campeón 2018”. La fiesta estaba preparada antes de jugar. Hasta Zulema, la Bruja recientemente citada, hizo todo tipo de rituales para terminar con la mala suerte. Pero los partidos hay que jugarlos, y América terminó ganando la vuelta 2-0 y dejó sin nada otra vez a los Azules.

La última fue apenas hace un par de días atrás. En este Torneo Guardianes 2020, Cruz Azul había quedado cuarto en fase regular y llegó a cuartos de final, donde eliminó a Tigres y debía enfrentarse a Pumas en Semifinales. La ida en el Estadio Azteca había sido 4-0 a su favor y medio pase a la final estaba en el bolsillo, pero en la vuelta, jugada el 6 de diciembre, el equipo Universitario le ganó por el mismo resultado y gracias a quedar mejor ubicado en la tabla general, dejó afuera al equipo cementero. Para colmo de males, el cuarto llegó en tiempo cumplido gracias a Juan Pablo Vigón.

En estos 23 años sin ganar un título local, el estigma de Cruz Azul es uno de los más famosos del Fútbol Mundial. Y también ha tenido sus coletazos fuera del mundo del balompié: en este año, la Real Academia Española incluyó al término “Cruzazulear” en su observatorio de palabras. La entidad especializada en la lingüística de nuestro idioma considera que la palabra significa “un derivado usual en el periodismo deportivo mexicano que alude a una situación determinada por algo que frecuentemente sucede al equipo Cruz Azul”. Este neologismo está dentro del inconsciente colectivo mexicano, ya que a esta palabra la utilizan para marcar una situación desfavorable cuando parecían tener algo asegurado.

Y hasta en la NFL pasó algo por “culpa” de Cruz Azul: en 2016, el receptor de New York Giants Odell Beckham Junior había usado una máscara del equipo en una foto que había subido a las redes. Su equipo, unos días después, se quedó afuera de la lucha por el título ante Green Bay Packers y obviamente, fue motivo de burla para él y su equipo.

Odell Beckham Jr con la mascara del Cruz Azul

Esta es la historia de más de dos décadas en el que La Máquina Cementera no puede despegarse de su tan famosa maldición. No sabemos si es por algo meramente deportivo o por algo fuera de ello y que nadie puede a ciencia cierta dar fe algo de esto. Pero los ejemplos están más que claros y hasta sobran. Creer o reventar…

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