MEDALLA DE ORO EN EXITISMO

Estos primeros cuatro días de competencia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020+1 nos viene dejando alguna que otra sensación agridulce ante los resultados de los deportistas nacionales. En su mayoría, éstos son más que esperables sabiendo que en no todas las disciplinas hay chances de medalla, se puede pelear hasta las últimas consecuencias o los que están allá se conforman con haber llegado ahí.

Pero, a título personal, lo que más me molesta es cierto aire exitista que tiene el HAP (siglas de Hincha Argentino Promedio), ese que ha denostado a rabiar a cuánto deporte popular se cruce por delante y a cuanta disciplina que ve solo cada cuatro años (o cinco, como esta vez).

Tuvo que llegar el Maracanazo del 10 de Julio de 2021 para apagar tanto fuego provocado por los críticos del sillón. Vale recordar los años en el que, para empezar, Lionel Messi tuvo que pasar para que cierto sector que no lo quería empiece a bancarlo tras ganar la Copa América en Río de Janeiro. Acá no me tengo que meter con Diego Maradona (que siempre habló maravillas de La Pulga) sino con sus fanáticos religiosos, que no querían ver al rosarino ganando nada, con tal de enaltecer aún más a su ídolo. Esa pequeña gran cuota que no te hace disfrutar de que ambos son argentinos y triunfadores sino que pretende compararlos hasta en cómo se viste o como hace una comida en su casa.

O también del propio Ángel Di María (me incluyo), que era siempre el blanco de las críticas por no estar a la altura de las circunstancias o también por lesionarse (esto último, es imperdonable: ¿Cómo te vas a enojar porque un tipo se desgarró? ¿En qué cabeza cabe?). Ese día anotó el gol más importante de la Albiceleste en 28 años. Y 45 millones de tipos lo festejamos. Y en cierto punto a más de uno le hizo cerrar la boca y con razón. Ojo, tampoco me gusta el que se hace el sota rasgándose las vestiduras aclarando que al Fideo nadie lo criticó. Encima de exitista, desmemoriado.

Esto hizo también que el HAP creyera que yendo a Tokio y con el festejo del Fútbol tan a la vuelta de la esquina, los deportistas iban a comerse el Mundo. “Vengan de a uno, que no les tenemos miedo”, decían los ñatos delante del Smart TV o del teclado, mientras se abrían una lata de IPA, se sentaban en el sillón y mientras tanto, a 18000 kilómetros, el atleta hacía el gasto de haberse roto el lomo durante cinco años (y perdido casi uno de entrenamiento).

Arrancó la competencia deportiva y empezaron a caer los resultados. En el Día 1, el Equipo Olímpico Argentino obtuvo dos diplomas gracias a la gran Paula Pareto en Judo (Doble medallista: Bronce en Beijing 2008 y Oro en Río 2016) y a Lucas Guzmán (Campeón Panamericano en Lima 2019). Y después de este buen comienzo, cayeron las críticas.

En las Redes Sociales (o como decía el locutor sanjuanino ya fallecido Mario Pereyra, las “Redes Cloacales”) se encargaron de denostar a cuanto compatriota le haya ido mal. El ejemplo más notorio fue con la nadadora Delfina Pignatiello. La sanisidrense de 21 años, tricampeona panamericana en Lima y dos veces subcampeona en los JJOO de La Juventud de Buenos Aires 2018, disputó este lunes la prueba de 1500 metros y quedó última en su serie. Ella hizo saber su enojo por la falta de preparación debido a los meses de la Cuarentena, en donde pidió entrenar mientras estuvo el confinamiento más duro y el Ministerio de Deportes (más los defensores a ultranza de esta aberración que sufrimos en 2020, que seguro hoy critican desde el sillón) se negaban rotundamente a darle una posibilidad a ella y a muchos atletas no tan conocidos.

“Me toma por lo menos tres meses recuperar el estado físico y mental para poder competir o estar a nivel; imaginate lo que serían once semanas,si es que en algún momento llego a recuperar el estado. Saber que puedo no llegar preparada a los Juegos Olímpicos me frustra demasiado y hace que entre en consideración la posibilidad de ni siquiera prepararme para los Juegos y hasta dejar de nadar si esto se sigue extendiendo.”, había deslizado en el Canal TN en junio del año pasado. Prefirió seguir apostando a la Argentina, a pesar de todos los contratiempos que le tocó sortear.

Ni así se lo perdonaron. Las redes fueron lapidarias. Desde pegarle por ser “Streamer”, hasta pedirle que deje el “TikTok”, pasando por “invento de marketing apoyada por marcas” (muchos deportistas amateurs a falta de ayuda estatal deben recurrir a eso) y hasta el “se fue de joda a Tokio”. Lamentable el papel del hincha del sillón (o hincha del teclado), que lo único en lo que habrá nadado en su vida haya sido en una Pelopincho. A todo esto hay que remarcar algo: ES SU PRIMER JUEGO OLÍMPICO.

También se observó estos comentarios ante la actuación del judoca Emmanuel Lucenti. 28 segundos le bastaron para competir y quedar eliminado en primera ronda. No alcanzó a decir que tuvo que vender un auto para estar en los Juegos ni la desidia del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento) y la Secretaría de Deportes que lo dejaron solo literalmente para que sea denostado y criticado.

Ante estos reiterados acontecimientos, la tiradora Fernanda Russo subió un video a su cuenta de Instagram.

“Los quería llamar a la reflexión un minuto como argentinos. Así como hemos recibido muchos mensajes de amor que agradezco, también hemos recibido mensajes de odio y muchos ataques injustificados en las redes. Tengamos un poco más de cuidado con las cosas que escribimos en la pantalla. Primero que nada, somos humanos”, dijo la riojana de 21 años, que disputó su segundo Juego Olímpico. Russo también fue víctima de estos dueños de la verdad absoluta, ya que le recriminaron haber terminado peor que en Río 2016.

Lamentablemente, nos toca vivir en un país de hinchas exitistas. De Barras Bravas de las Redes y del Televisor. De aficionados que se suben al primer colectivo triunfalista que se le cruza, y te hacen bajar de un hondazo apenas te va mal. Además, casi siempre suelen ser los mismos que callan cuando avalan todo tipo de impedimentos para que ellos puedan dar el máximo. Estos momentos deben servirnos para replantearnos varias cosas y entender que la lupa del Hincha Argentino Promedio es muy nociva.

1 comentario en “MEDALLA DE ORO EN EXITISMO”

  1. Coincido plenamente con lo dicho. Es lamentable lo que la gente puede poner sin siquiera el su vida a ver practicado algún deporte. Es tan fácil hablar y opinar desde un sillón tirado comiendo y tomando. Pero lo bueno es que algunos de los chicos no les afecta o ya estaban preparados para estos salames que se dedican a hablar y escribir porque es gratis.

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