RACING TUVO AMOR PROPIO, LO DIO VUELTA Y SIGUE ARRIBA

En el Cilindro, La Academia tuvo unos 20 minutos finales tremendos, se repuso a la desventaja y goleó a Sarmiento 4-1. Enzo Copetti x2, Tomás Chancalay y Javier Correa le dieron el triunfo a los de Fernando Gago, que siguen invictos en la Copa de La Liga.

Una tarde más que especial en Avellaneda, con varios recuerdos y sensaciones más que encontradas. El gran presente de Racing, siendo puntero e invicto en la Copa de La Liga y pasando a la segunda ronda de Copa Argentina, se contrastaba con dos hechos en particular: la dura lesión de una de sus figuras, el volante Mauricio Martínez, en el partido ante Gimnasia y Tiro de Salta que lo tendrá seis meses parado y la muerte de uno de los ídolos históricos de La Academia, Juan Carlos El Chango Cárdenas, el autor del gol más importante de la historia ante el Celtic de Escocia en Montevideo, que le dio el Campeonato del Mundo en 1967.

Del otro lado estaba Sarmiento. El equipo juninense venía de caer como visitante frente a Barracas Central, pero estaba a cuatro puntos de los de Fernando Gago. Un triunfo lo acomodaba en la parte alta de la Zona 1.  Además, para ponerle otro tinte especial a este partido, era el regreso del hijo pródigo y el último ídolo académico Lisandro López a su casa, el Cilindro de Avellaneda.

También era un 2 de Abril especial por cumplirse cuatro décadas del comienzo de la Guerra de Malvinas, recordando a los que regresaron y a aquellos que no tuvieron esa suerte. Los veteranos fueron reconocidos en la previa del encuentro y la emoción se apoderó de los presentes en el Cilindro.

En lo que respecta al partido propiamente dicho, el local impuso rápidamente sus condiciones, siendo el bastonero del equipo Gabriel Hauche manejando el fútbol por el costado derecho y tratando de buscar asociaciones con Facundo Mura y Lionel Miranda. Pero la falta de profundidad al buscar a Enzo Copetti (la referencia en el área) hacía pasar cierta tranquilidad a Josué Ayala, el arquero del conjunto juninense. Todo lo contrario por la izquierda: Tomás Chancalay y Gonzalo Piovi se encontraban inconexos y un tanto dubitativos. 

A pesar de cómo estaba el juego y en base a como planteó también el partido Israel Damonte (dos líneas de cuatro bien paradas y Licha junto a Jonathan Torres de punta), a Racing no le quedó otra que empezar a probar de media distancia. Un remate de Aníbal Moreno dio en el pecho de Lisandro López y fue el primer aviso de los de Fernando Gago.

En lo que fue la primera gran jugada asociada del conjunto visitante, un centro pasado de Gonzalo Bettini cruzó toda el área grande, pero ningún defensor racinguista se percató de que Julián Brea venía solo por la izquierda y con un buen remate de derecha venció a Chila Gómez. Sarmiento, en la única llegada y tras haber salido indemne del asedio celeste y blanco, se ponía en ventaja. Simplemente Fútbol.

Racing, tras el duro golpe recibido en el juego, no podía salir de su libreto. Pero los remates de afuera de las dieciocho eran bastante envenenados e hicieron trabajar a Ayala y su línea de fondo: primero, una buena combinación entre Chancalay y Hauche hizo que el Demonio exija al guardameta verde que la envió afuera del campo y tras el córner, Moreno nuevamente probó pero se desvió en uno de los integrantes de la defensa. 

Para colmo de males, el final de la primera mitad dejaba una de las dos intervenciones fuertes del VAR. Un remate de media distancia de Carlos Alcaraz pegaba en la mano de Manuel Guanini y Fernando Rapallini decretaba penal. Tras ir al Asistente de Video y constatar que no había sido intencional, la tarjeta amarilla del defensor verde era automáticamente anulada y finalmente no se concretó la pena máxima. Sarmiento se iba en ventaja por la mínima diferencia.

En el complemento, Gago movió las piezas. Eugenio Mena reemplazó a Gonzalo Piovi y a su vez le daba más libertades a Leonardo Sigali para iniciar las jugadas. Y esto empezó a generar otro aire en Racing. Hauche siempre fue el faro del conjunto local tratando de conectarse con Copetti, mientras que el chileno por la izquierda y Mura por la derecha hacían más ancha la cancha y acorralaban a Sarmiento.

La visita vio las dos caras de la moneda en un par de minutos. Tras un tiro libre en salida y un cabezazo de Torres, Guido Mainero anticipó a la defensa académica y su remate lo mandó Gómez al córner. Pero cuando Chancalay se iba mano a mano con Ayala, el volante ex Vélez derribó al jugador local y se ganó la roja por último recurso. Racing estaba a tiro de encontrarle la vuelta al partido y el 11 contra 10 le venía como anillo al dedo.

Y al minuto 26 llegó el tan ansiado empate. Una jugada por derecha entre Miranda y Mura, el centro del lateral y el cabezazo de Copetti que anticipa a Ayala. Premio a la insistencia para los locales, que habían hecho todo lo posible pero sus jugadas se diluían rápidamente. Premio Remo para el ex Atlético de Rafaela, que solo había tenido una en más de 70 minutos de juego y estampó su sello cuando Racing lo necesitaba.

A partir de ahí, La Academia no se dio por vencida y fue por más. Los ingresos de Javier Correa (que regresaba tras una lesión) y de Jonathan Gómez le dieron otra frescura, más intensidad y más compañía a Copetti. Otra buena jugada por la derecha del ex Banfield tratando de buscar en profundidad a los delanteros derivó en una mano en el área de Emiliano Méndez. Rapallini cobró el penal y Tomás Chancalay lo cambió por gol. En apenas 12 minutos, Racing pasaba del 0-1 al 2-1 y el ambientazo en el Cilindro era de júbilo, por poder destrabar un encuentro que se le había hecho cuesta arriba.

Sarmiento, que estuvo a un toque de ponerse 2-0 y terminó con 10 jugadores, sintió el golpe de manera automática. Ese equipo que parecía jugarle palo por palo al único invicto del torneo en su casa se diluyó tras el segundo tanto local y no generó absolutamente nada. Y eso se notó en los últimos minutos. Y Racing no perdonó: Gómez abrió para Chancalay y el volante asistió a Enzo Copetti, que puso de cabeza el 3-1. Además, Correa le hizo un gran homenaje al Chango Cárdenas al sacar un misilazo de media distancia y anotar el 4-1 en el minuto 95.

A pesar del clima de emociones encontradas en la previa, la fiesta se apoderó del Cilindro de Avellaneda que fue copado por más de 40000 almas, con un puntero e invicto sólido que nunca bajó los brazos, que fue insistente y que en base a buenos cambios realizados por Fernando Gago justificó su triunfo. Sarmiento, en tanto, se fue con una dura derrota a su Junín natal con el pecado de no poder sostener la ventaja y su juego. 

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