RIVER LE DIO OTRO GOLPE AL CICLÓN Y MANDA

En el Pedro Bidegain, El Millonario jugó un gran partido y venció a San Lorenzo como visitante 1-0. Paulo Díaz, un ex azulgrana, marcó el único tanto. Sebastián Torrico fue el sostén del conjunto de Pedro Troglio, que aún no ganó y que pudo haber caído por más diferencia.

El Clásico de este sábado por la tarde en el Nuevo Gasómetro entre el Ciclón y el Millonario tenía en la previa de la Fecha 5 de la Copa de La Liga varios condimentos habidos y por haber. Para la gente del fútbol era el gran partido del Fin de Semana y argumentos había de sobra.

El dueño de casa aún no había ganado en lo que va del torneo (dos empates y dos derrotas), pero tenía las esperanzas renovadas de volverse a poner en carrera y salir del ostracismo ante su gente. En tanto, los de Marcelo Gallardo venían de un empate con sabor a derrota frente a Racing en casa y era la gran posibilidad de ponerse en la parte alta de la Zona 1.

Pedro Troglio puso en cancha al mismo XI que había empatado seis días antes frente a Argentinos Juniors. Agustín Martegani, una de las figuras ante el Bicho, compartiendo doble cinco con Yeison Gordillo, mientras que Ricardo Centurión, Nicolás Fernández Mercau y Malcom Braida debían ser acompañantes en las bandas del único punta, Nicolás Uvita Fernández.

En tanto, los de Nuñez venían con bajas importantes: sumada a la de Enzo Pérez que salió lesionado ante la Academia (ingresó Bruno Zuculini) y la de Nicolás de La Cruz en la semana (entró Agustín Palavecino), Julián Álvarez no fue parte del equipo inicial tras sentirse con mareos y dolor de cabeza en el precalentamiento. Braian Romero se hizo cargo de ocupar la posición de la Araña.

El partido comenzó con un River queriendo ser protagonista en el partido y arrinconando al rival a tal punto de no generarle juego. Otra vez, la banda derecha defensiva del equipo de Boedo estaba brillando por su ausencia, ya que Francisco Flores perdía con un revulsivo como Ezequiel Barco. El ex Independiente generaba el fútbol del conjunto Millonario y junto a Enzo Fernandez, fueron los encargados de manejar los hilos en el equipo del Muñeco

Enzo Fernández, la gran figura del Millonario, luchando con Malcom Braida.

Al minuto 20, llegó la primera gran posibilidad para la visita y fue una conexión de viejos conocidos de Defensa y Justicia: Fernández le dio un pase sensacional a Romero y el remate le dio un beso al palo derecho de Sebastián Torrico. 

Tras esa aproximación, River mostró más soltura y hacía los méritos necesarios para abrir el tanteador, y empezaba a erigir al Cóndor como figura. Una avivada en un tiro libre derivó en un centro desde la izquierda de Milton Casco, Romero entró solo para cabecear y Torrico mandó al córner.

San Lorenzo no se encontraba en el partido, pero tras un momento fatídico de Leandro González Pirez (pérdida de pelota en salida y en el retroceso, mano tras un taco de Braida), el árbitro Fernando Espinoza decretó penal. Tras cabildeos y cierto enojo de Centurión, Uvita se hizo cargo del remate, pero Franco Armani acertó atajando el tiro y River respiraba. Por lo visto, hubiese sido injusto que el Ciclón se pusiera en ventaja.

La visita volvió a recuperar el protagonismo de las acciones y tras una nueva buena jugada combinada entre Enzo Fernández y Barco, el remate de este último fue enviado al córner por Torrico, y en esa jugada con pelota detenida, Paulo Díaz anticipó a toda la defensa, cabeceó en solitario y anotó el 1-0. Al final, River tradujo todas sus intenciones en goles, algo que largamente merecía. Con el tiempo cumplido, Enzo nuevamente hizo trabajar al Cóndor después de su remate de media distancia que se fue gracias a la atajada por la línea final. 

En el complemento, hubo tiempo para cambiar algunas fichas en ambos lados, pero la tónica siempre fue la misma: River manejando a placer el partido y San Lorenzo padeciéndolo. Es más: por el lado del visitante, Juan Fernando Quintero entró por Palavecino y le dio muchísima más movilidad. Los ingresos de Matías Suárez (volvió a jugar tras cinco meses) y José Paradela también sirvieron para aportar. 

El Ciclón, en tanto, quiso ser más profundo con los ingresos de Néstor Ortigoza, Ezequiel Cerutti y Nicolás Blandi pero terminó siendo más de lo mismo, ya que los centros buscando a los delanteros fueron totalmente imperfectos y a su vez, las lagunas en el mediocampo eran cada vez más profundas con un Enzo Fernández cada vez más amo y señor del juego y de esa zona. En tanto, Cristian Zapata se afirmaba en defensa cada vez más, tapando los errores del lateral Flores y del otro central Gattoni.

Sebastián Torrico, hombre clave de San Lorenzo. Con sus atajadas, el Ciclón apenas perdió por la mínima.

En la última jugada de la tarde del Bajo Flores llegó la gran polémica: un tiro libre desde la derecha fue lanzado desde el área, Blandi se topa con Armani, éste se queda con el balón y se le cae, dejando a Cristian Zapata definiendo y marcando lo que era el empate. Finalmente, Espinoza cobró falta en ataque debido a que el 9 del Ciclón lo desestabilizó al guardameta de la Selección Nacional, algo que fue cobrado de manera correcta. 

En el Nuevo Gasómetro, las dos caras de la moneda. Un River que se llevó un verdadero triunfazo de manera justificada, jugando bien pero poco fino a la hora de definirlo. Estos tres puntos lo depositan como uno de los líderes de la Zona 1 y Marcelo Gallardo consumó su victoria número 200 como DT Millonario. 

En tanto, los de Pedro Troglio dejaron nuevamente una imagen deplorable, hundiéndose cada vez más en el fondo de la tabla y acrecentando su crisis futbolística y de identidad. Sólo para rescatar la actuación de Sebastián Torrico, clave para que el escueto 0-1 no sea una dura goleada en contra. El mendocino, a sus 42 años y en épocas de la Fiesta de la Vendimia, dejó claro que es como los vinos: cuanto más viejo, mejor.

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