SE LE ESCURRIERON DOS PUNTOS AL CICLÓN

En el Pedro Bidegain y bajo una lluvia torrencial, San Lorenzo le ganaba a Atlético Tucumán con gol de Ricardo Centurión, pero a falta de cuatro minutos, Ramiro Carrera le dio el empate al Decano. Lo que pintaba como una tarde de reconciliación entre los hinchas cuervos y sus jugadores terminó siendo de furia y de enojo…

Era propicia la tarde del domingo para disfrutar del Fútbol y también lo era para poder observar si San Lorenzo podía salir del ostracismo ante su gente, ya que en la presente Copa de La Liga no había ganado en el Nuevo Gasómetro. El rival era Atlético Tucumán, un conjunto golpeado que estaba último en la Zona 1, con tres derrotas al hilo y su DT Juan Manuel Azconzábal en la cuerda floja. Dos presentes bastante parecidos en la previa en lo que se vislumbraba como un duelo de necesitados de esta Fecha 8.

Antes del partido,el homenaje a los Héroes de Malvinas hizo que la emoción se apodere de los presentes. Aplausos desde los cuatro costados y cánticos en contra de Inglaterra estuvieron a la orden del día para reconocer a aquellos que dejaron la piel por el País.

Ya con el encuentro en curso, San Lorenzo fue el encargado de manejar las acciones. Pedro Troglio salió de su 4-2-3-1 para (por fin) usar el 4-4-2, con la finalidad de que Nicolás Fernández tenga compañía en la delantera. Adam Bareiro fue el encargado de ser el otro cincuenta por ciento de la dupla de ataque. Jalil Elías jugó por el lateral derecho ante la baja de Gino Peruzzi y el doble cinco entre Agustín Martegani junto Yeison Gordillo seguía en pie. A través de un desborde de Uvita por la banda izquierda, lanzó un centro para el paraguayo que estuvo cerca de concretar en lo que fue la primera chance neta en apenas seis minutos. 

El Decano, con su línea de cinco hombres en el fondo trataba de desactivar los ataques en profundidad rivales y por eso al Ciclón no le quedaba otra que lanzar centros hacia el área. Así fue como Elías buscó a Martegani, el juvenil cabeceó y Nicolás Campisi la mandó al córner. Pero San Lorenzo casi se mete solo en problemas y le hizo generar la única jugada de peligro al equipo Tucumano en la primera mitad: una mala entrega de Gordillo en el centro del campo permitió que Augusto Lotti abra hacia la izquierda para Ramiro Carrera, éste probó de media distancia y Sebastián Torrico la envió afuera. 

A Centurión no le llegaba la pelota limpia y tuvo que bajar unos metros para desmarcarse. A pesar de eso, los centros abundaban y Campisi era cada vez más figura: le había sacado dos chances más a Bareiro, una que anticipó con el pie y la otra de cabeza. El Ciclón era mejor y hacía los méritos necesarios para abrir el cero. Así se iba la primera etapa.

En el complemento, la tónica era la misma. Y en apenas tres minutos vimos las facetas cambiadas: un Uvita Fernández asistiendo en profundidad a Bareiro y este viendo a Centu entrando solo por el medio como un nueve de área. Así San Lorenzo rompía el cerco del 5-4-1 tucumano y se ponía en ventaja, a pesar de que Darío Herrera se tomó su tiempo para convalidarlo a instancias del VAR. 

Las 30000 almas que coparon el Nuevo Gasómetro levantaron una tarde que parecía encaminarse de la mejor manera. Y la lluvia que comenzó a caer con más fuerza le daba una especie de épica.

Pero los de Troglio, con la ventaja ya consumada, daban por sentado que este iba a ser el resultado final. Los ingresos de Braida y Ortigoza por los Nicolás Fernández (Uvita y Mercau). El ex Defensa y Justicia fue de lo mejor en el partido y allí lo que se perdió fue intensidad. Lo que se dice bajar la persiana 14 minutos antes. UN ERROR INEXPLICABLE. 

Y en la única que tuvo Atlético Tucumán en 45 minutos no perdonó. Una buena jugada colectiva que arrancó desde la defensa, la corrida por la derecha de Augusto Lotti, un pase de Martín Garay que ve entrar solo a Carrera y con un remate fuerte deja sin chances a Torrico. San Lorenzo se metió en problemas solo, lo dejó venir en la única y el Decano sacó el premio de un punto a cuatro minutos del final. De no creer…

A pesar de la expulsión de Bruno Bianchi sobre el final del partido que lo hacía jugar 11 contra 10 los minutos finales, el gol del empate noqueó al equipo de Boedo. Y esa falta de ideas fue muy notoria. El empate era cosa juzgada.

Apenas Darío Herrera pitó el final, lo que era fiesta en las tribunas azulgranas pasó a ser decepción, insultos y reproches. San Lorenzo perdía dos puntos contra el último de la Zona 1, sumaba un triunfo en ocho partidos, la deuda de ganar en casa sigue sin saldarse y el clima se caldeó una vez más apuntando a los dirigentes. En tanto, el Decano se vuelve al Jardín de la República rescatando ese punto que sirve para los promedios y Azconzábal salió respirando hondo de Bajo Flores.

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