Un golpe al corazón que cumple seis años

13 de julio de 2014. Fecha que será recordada como una de las efemérides más tristes y con el menor consuelo de la historia del fútbol argentino. Aquel domingo la Selección Argentina cayó en manos de la poderosa Alemania en la final del mundial y el sueño de conquistar la copa del mundo quedó trunco. 

Higuaín recibió solo de frente al arco y desperdició una situación inmejorable 

Un certamen en el que Argentina contó con un Lionel Messi que fue de mayor a menor. El equipo logró sortear la fase de grupos con tres victorias, que a priori parecían sencillas pero que finalmente resultaron laboriosas. En primera oportunidad 2-1 ante Bosnia, luego el 1-0 agónico frente a Irán y el cierre 3-2 con Nigeria. Llegaron los octavos de final, instancia en la que Di María se disfrazó de héroe para dar el pasaje a la próxima eliminatoria. Allí esperaba Bélgica y la selección logró imponerse con un tanto de Gonzalo Higuaín y así sobrepasar la barrera de los cuartos de final, que venía siendo esquiva por varias ediciones. Y llegó la antesala finalista ante Holanda. Aquel empate con gusto a victoria que se definió desde los doce pasos con un Sergio Romero heróico para llegar al choque definitorio. Aquel que tanto deseamos pero que preferimos no recordar.

“El dolor es para toda la vida”, sentenció Javier Mascherano minutos posteriores a la consagración teutona. Y el dolor se acrecentó por las circunstancias en las que Argentina se quedó con las manos vacías. Un gol inválido que jugó con nuestros corazones y que llenó millones de gargantas con un grito tan mudo como esperado. Una tarde en la que además hubieron tres grandes oportunidades para aventurarse en un vuelo sin escalas directo a la gloria, pero que el seleccionado nunca supo aprovechar. Desde el gol que inexplicablemente falló “Pipa” Higuaín tras un grosero error de la defensa alemana, hasta el intento de emboquillada que finalmente no fue por parte de Rodrigo Palacio ante el solitario duelo con Manuel Neuer. Una jugada en la que el “era por abajo” se volvió un común denominador en la jerga futbolera de los argentinos. 

La imagen del dolor. Mario Gotzë conectó de zurda y le dio el título a Alemania. 

Además, una típica jugada de Leo Messi rematando de zurda cruzado y rasante que (casi) siempre ingresa por la ratonera y que en esa ocasión se fue desviado a algunos milímetros del parante izquierdo. No habían dudas que el destino y el triunfo iban por caminos diferentes. Sólo quedó tiempo para que un tal Mario Gotzë, hoy jugador de sabotaje, aislado y sin oportunidades en el Borussia Dortmund, bajara la pelota con el pecho y definiera de zurda para batir a “Chiquito” Romero, cuando unos escasos siete minutos separaban el pleito de la definición por penales. 

Y así se fue. Se esfumó el sueño de conquistar el mundo en tierras cariocas. La oportunidad de sentenciar nuestro propio maracanazo. La chance de tocar el cielo como lo hizo Maradona en México, o Mario Kempes en suelo propio. Ahora, solamente queda esperar y renovar la esperanza cada cuatro años e ir en busca de alguna consagración que nos haga olvidar el trago amargo. 

Nota por Alan Gonzalez

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