US OPEN, DÍA 13: EL FUTURO LLEGÓ HACE RATO

Emma Raducanu, con sus 18 años de edad, se convierte en una nueva tenista en la historia del US Open en salir campeona. Con un tenis de alto vuelo, perseverancia, soltura y solvencia, la británica jugó como una que lo ganó todo y dio una grata sorpresa en el último major del año. Una justa campeona en un torneo brillante y marcado por la frescura de la juventud. La canadiense Leylah Fernandez fue otra de las animadoras del certamen y ninguna de las dos merecía perder.

El US Open llegó a su fin para el singles femenino. Las dos protagonistas eran antes de este torneo prácticamente desconocidas, pero con la brillantez desplegada durante todo el certamen, se les brindó esta final histórica, que quedará marcada para siempre. El partido tuvo un desarrollo de una hora y 51 minutos y la solvencia que mostraron ambas desde el día uno, hizo que el partido se definiera por errores mínimos y aquella que los cometiera lo pagaba con la derrota. Cabe recordar que los partidos del torneo femenino se resuelven al mejor de 3 sets y esto condiciona aún más a la jugadora que pierde el primer parcial.

El trofeo se lo llevó la más trascendental en todo el campeonato, la que mostró solidez en cada mano a mano que le tocó disputar, la tenista de la Qualy, donde mostraba sus virtudes y gracias a su estirpe dentro de la cancha le permitió meterse al cuadro principal y plantarse ante cualquier rival sin importar sus rankings o sus logros. Esa jugadora campeona se trata de Emma Raducanu, primera tenista en llegar desde las rondas previas a una final de US Open y ganarla y la primera británica en cortar la racha de 34 años sin títulos. La última había sido la raqueta de Virginia Wade en 1987 y desde entonces no hubo grandes actuaciones. Con su estupenda victoria se convirtió en la primera jugadora que gana el título sin ceder ningún set. Ahora ya es Top 25 del circuito de la WTA.

Los números inolvidables de la victoria de la británica fueron 6-4 y 6-3 para doblegar a una difícil Leylah Fernandez. que a pesar de su derrota no debe opacar su excelente torneo realizado. El gran atenuante en las estadísticas finales son las cinco dobles faltas cometidas por la jugadora canadiense, ya que en el balance general quedaron parejas. Emma Raducanu plantó la misma estrategia empleada en su campaña, marcar el ritmo, manejar la ofensiva del rival para quitarle iniciativas y el saque de su rival. El control del juego lo tuvo en todo el proceso y nunca corrió peligro con los resultados. El primer set fue totalmente parejo, llegaron a estar empatadas 4-4, pero en el siguiente game quiebra Raducanu y se pone 5-4. Con el saque a disposición para quedarse con el primer acto, cumplió con el objetivo y se lo llevó 6-4 y dar la primera estocada.

El golpe final llegó en el segundo set donde estuvo mejor en el comienzo Leylah Fernandez, que comenzó 2-1 arriba y causó la reacción de la campeona inexpugnable para arrasar con un tenis soberbio y ponerse sin contemplaciones 5-2 y estar a tiro del triunfo soñado. Acto seguido fue el descuento con su saque a favor de Fernandez para ponerle un poco de suspenso a la definición y quedar 3-5 abajo en el marcador. La última acción de la jugaba quedó bajo responsabilidad de Raducanu, con un saque demoledor clavó un ace y ganó el set por 6-3 y bajó la persiana del partido. La británica dio cátedra en Nueva York.

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