WIMBLEDON FC: EL ORGULLO DEL BARRIO

El distrito de Wimbledon se encuentra al sudoeste de Londres, la Capital de Inglaterra. Este nombre claramente siempre nos hace recordar a uno de los cuatro torneos de Grand Slam ,en donde el famoso césped del All England Lawn Tennis and Cricket Club reúne a los mejores del mundo cada mes de junio. Pero el lugar que siempre respira tenis, también respira fútbol y tuvo a un equipo que quedó en la historia del fútbol de aquel país que hoy busca tratar de renacer de las cenizas después de una quiebra, una mudanza y aquellos hinchas fieles que bancaron a pesar de todo.
En 1889, un grupo de alumnos del Old Central School fundaron el “Wimbledon Old Central Football Club”. En poco tiempo, la entidad creció y se proclamó campeona de las ligas locales de Clapham y Herald en 1896. En 1905, los miembros del club eliminaron las referencias del colegio y lo llamaron Wimbledon FC. El punto de inflexión para su desarrollo fue la compra de los terrenos para su Estadio de Plough Lane, inaugurado el 9 de Septiembre de 1912.
El equipo londinense ya estaba considerado como uno de los grandes del Fútbol Amateur de la zona. En la década de 1930, ganó cuatro veces la Liga Isthmian, mientras que llegó a la Final de la FA Cup aficionada en 1935. Desde alli, vendrían una serie de altibajos hasta 1959, donde dominarían nuevamente la Liga Regional y hasta se daban el lujo de ganar la FA ganando la final 4-2 ante el Sutton United. En la temporada 1964/65 se convierte en una entidad profesional e ingresa a la “Southern Football League”, la séptima categoría en el orden inglés.


En la década de 1970, “The Wombies” (llamado así por “The Wombles”, unas criaturas imaginarias de una serie de cuentos infantiles que vivían justamente en la zona de Wimbledon) mantuvieron su dominio en la región y empezaron a escalar categorías. Hasta se dieron el lujo de ser los primeros aficionados en eliminar a un equipo de Primera División en la FA Cup: en 1974, sacaron en la fase inicial al Burnley.
En 1977, ingresaron a la Football League, la estructura más profesionalizada de Inglaterra. Al ingresar a la cuarta división, fue adquirido por el empresario Ron Noades y desde ahí, a pesar de algunas intermitencias, daba comienzo a la mejor época del club.


En la Temporada 1977/78 se encontraba en la mitad de la tabla, pero ante la llegada del italiano Darío Gradi al banco le hizo cambiar la mentalidad a “The Dons”, subiéndolo de categoría gracias a la llegada de jugadores experimentados. La temporada siguiente no pudieron sostenerse en tercera, pero recuperaron rápidamente su lugar. Al ganar nuevamente el ascenso, Gradi se marcha a Crystal Palace y Dave Bassett, su segundo entrenador, queda al mando. Lamentablemente, otra vez fueron relegados a la Cuarta Categoría, pero este retroceso le dio impulso a lo que vendría.
Bassett forjó los cimientos de un equipo que quería crecer y trascender meteóricamente dentro de Inglaterra, haciendo futbolera a la Ciudad del Tenis. En el primer año, ganaron el torneo de punta a punta y el segundo año, pasaron a la División de Plata por quedar subcampeones. En el segundo año que estuvieron en esa divisional, consiguieron un sorprendente ascenso a la Primera División con un plantel formado por el Capitán Dave Beasant, Nigel Winterburn, Dennis Wise, Lawrie Sánchez y John Fashanu, hermano de Justin, primer jugador en declarar su homosexualidad en 1990. Habían escalado cuatro divisiones en apenas cinco años y eran toda una sensación. Hasta la Primer Ministro, la “Dama de Hierro” Margaret Thatcher, ejemplificó al equipo en uno de sus discursos ante la comunidad empresarial en 1986, alegando que “si el Wimbledon puede subir a Primera, no hay ningún logro fuera de nuestro alcance”.


En su primera incursión en la máxima categoría, todos los periodistas especializados lo daban como un candidato inevitable a descender, pero contra todos los pronósticos, finalizaron en la sexta colocación de la tabla, un verdadero campañón en el debut. Esto llevó a que Dave Basett se marchara a fin de temporada al Watford. Su sucesor vino del Bristol Rovers, Bobby Gould, y afrontaron con optimismo la temporada 1987/88. Ahí nacería uno de los apodos más famosos de la historia del Fútbol Inglés, la “Crazy Gang” (Pandilla loca). Este sobrenombre procede de un grupo de comediantes de la década de 1930 y lo recibieron no sólo por su rusticidad a la hora de jugar, sino por su excéntrico comportamiento fuera de la cancha, plagado de bromas: ellas iban desde prender fuego las mochilas de sus compañeros de plantel, rajarle los neumáticos de los autos y hasta vaciar el despacho del entrenador y colocar los muebles en el pasillo. Además hubo otros chascarrillos que no se pudieron revelar y quedaron en la intimidad. A los ya mencionados jugadores que habían conseguido los ascensos se sumó el volante central galés Vinnie Jones, hoy devenido en actor de cine y presente en las películas X-Men y Snatch, esta última con Brad Pitt, entre otras tantas.

Vinnie Jones


Ese 1988 tendría ya de las sorpresas más grandes de la historia del balompié británico. El 14 de Mayo, en Wembley, debía enfrentar en la Final de la FA Cup al poderoso Liverpool, que tenía un estilo totalmente distinto, era el claro favorito y venía de ser Campeón de la Liga. Los rojos eran dirigidos por el escocés Kenny Dalglish y tenían jugadores como Peter Beardsley, John Barnes, John Aldridge y Bruce Grobelaar, entre otros. A los 37 minutos, un tiro libre de Dennis Wise fue cabeceado en el área roja por el norirlandés de padre ecuatoriano Lawrie Sánchez y puso el 1-0 para “The Wombies”. Desde allí, el Liverpool fue con todo por el empate y hasta tuvo la chance de hacerlo con un penal, pero Dave Beasant le atajó el remate a Aldridge. Los londinenses aguantaron con uñas y dientes los embates hasta que el árbitro decretó el final. Wimbledon se quedó con su primer torneo profesional en casi 100 años de historia. La vuelta al barrio fue inolvidable: miles de personas se sumaron al inédito festejo de Campeón. Lo único negativo es que no pudieron disputar la hoy desaparecida Recopa de la UEFA, ya que entre 1986 y 1991 los equipos ingleses no pudieron jugar competiciones continentales debido a la Tragedia de Heysel (Bélgica) en el que un enfrentamiento entre “Hooligans” de Liverpool y Juventus provocaron una avalancha que mató a 39 personas (en su mayoría, hinchas de la Juve) en la Final de Champions League de 1985.


A pesar de la alegría obtenida por semejante logro, nadie daba por hecho que ahí comenzaría el declive del Wimbledon. Apenas arrancada la temporada 1989/90, la dirigencia tenía planteado realizar un nuevo Estadio, pero el proyecto quedó en la nada. Además en 1991 sufrieron un duro revés: a raíz del Informe Taylor, que surgió a partir de la tragedia de Hillsborough, donde murieron 96 hinchas del Liverpool en la Semifinal de la FA Cup de 1989 a causa de una avalancha provocada por la policía, la Asociación de Fútbol estableció que los estadios debían tener asientos y otras reglas de seguridad. Plough Lane no cumplía dichos requerimientos, por lo que The Dons terminaron perdiendo su casa y fueron locales en Crystal Palace. A pesar de la situación institucional, el equipo en la cancha hacía papeles bastante dignos.
En 1992, Wimbledon fue uno de los 22 equipos que disputaron la primera edición de la flamante Premier League, como hoy conocemos actualmente a la Liga de Inglaterra. La de 1993/94 y la de 1996/97 fueron las mejores de la década. En la primera, lograron terminar en el sexto puesto y consiguieron jugar en Europa por única vez en su historia, disputando la extinta Copa Intertoto. No obstante, no se tomaron en serio la competencia y en la mayoría de los encuentros lo disputaron suplentes. Por esto, la UEFA los suspendió de jugar en el continente por un año. En la segunda, termina octavo en la Premier, pero llega a las semifinales en la Copa de La Liga y en la FA Cup (eliminó al Manchester United de Sir Alex Ferguson en Cuartos). Estas fueron las dos últimas grandes campañas del Club, ya que los problemas dirigenciales se empezaban a hacer más visibles y eso se empezó a notar dentro de la cancha. A fines de la década, en lugar de pelear por ingresar a las copas, empezó a hacerlo por su permanencia. Además, en 1996, el presidente Sam Hammam, recibió una oferta de inversores irlandeses para llevar la localía a Dublín, pero la negativa de la Asociación de aquel país no lo hizo posible. Al año siguiente, Hammam vendió el 80℅ de las acciones a inversores noruegos. Deportivamente, ya no era lo mismo: en la temporada 1999/2000, descendió a la segunda división después de estar 14 años en la elite.


En la división de plata, la cantidad de espectadores empezó a decaer y los problemas económicos eran cada vez más acuciantes. De forma paralela, a 90 kilómetros de allí, en la localidad de Milton Keynes, un empresario musical llamado Pete Winkelman, estaba a la cabeza de un proyecto: un Estadio para 28.000 espectadores con un centro comercial y un pabellón de conferencias para un lugar que no tenia un equipo de Fútbol. Charles Koppel, que había llegado a la presidencia del Wimbledon en el 2000, confirmaría el traslado a esa localidad en el 2004. Los hinchas del club y los vecinos de Merton (condado en el que se encuentra Wimbledon) se movilizaron contra la medida, que daría sentencia de muerte a la institución. Finalmente, en mayo de 2002 y a pesar de la negativa de la FA, la comisión falló a favor del traslado por ser lo más viable. En junio de ese año, un grupo de hinchas “Wombies”, como forma de protesta al traslado, decidió fundar la “Association Football Club Wimbledon” y arrancaron directamente en la décima división. Mientras tanto, la institución original quedó en bancarrota, ya que los inversores noruegos dejaron de poner dinero y en junio de 2004, comenzó su nueva vida en la otra localidad, haciéndose cargo del club Winkelman, pero rebautizándolo como “Milton Keynes Dons”. En resumen, el Wimbledon FC había dejado de existir.
El AFC Wimbledon, en tanto, siguió su peregrinación por las distintas divisionales del Fútbol inglés. Los hinchas se hicieron cargo del equipo y llegaron a adquirir un terreno para realizar su estadio en Kingston Upon Thames, cerca de su barrio original. Su crecimiento deportivo los llevó a entrar nuevamente a la Football League profesional en 2011, teniendo cinco ascensos en nueve años, casi como el Wimbledon original en la década del 80.


En 2016, tras cinco temporadas en la League Two (la cuarta categoría inglesa) ascendía a la League One tras derrotar en un Wembley con 57 mil espectadores 2-0 al Plymouth Argyle en la Final. Este ascenso no sería cualquier ascenso: por primera vez en la historia el MK Dons y el AFC Wimbledon coincidían en la misma categoría. Es decir, la historia del Wimbledon FC se juntaba entre los que “bancaron los trapos” en las malas y entre los que se fueron a Milton Keynes detrás de un empresario y que, para colmo de males, les robaron su apodo y su sentido de pertenencia.
A pesar de que antes ya se habían visto en las divisionales menores, a finales de 2017 se vieron por primera vez en la “nueva” casa del AFC. Fue la oportunidad de los locales de mostrarle a los que les habían robado su club todo lo que habían conseguido sin ellos. Además, el encuentro fue considerado de “alto riesgo” por la rivalidad ocasionada. Hasta a Pete Winkelman, dueño del MK, le habían aconsejado que no vaya por el clima hostil, pero igualmente estuvo para dar muestras de su poder. Ese partido fue triunfo para el local 2-0 y fue una muestra de que los poderosos perdieron ante los más humildes, aquellos que se animaron a pelearla ante todas las vicisitudes.
Hoy el AFC Wimbledon sigue en tercera, peleando por no caer de vuelta a la League Two. La fuerza de su gente hizo que algo de aquel equipo de los ochenta esté más presente que nunca. Una historia increible de fútbol, con todos sus matices, en el barrio del tenis.

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